Cruceros y Expediciones a la Selva Amazónica Ecuatoriana

Culturas Precolombinas

 La Cuenca del río Napo, no es solo un lugar para endemismo biológico y riqueza en especies, sino también un centro de diversidad cultural. Muchos grupos humanos han estado involucrados con el control de las riberas del Napo y sus recursos por siglos inclusive antes de la llegada de los españoles y portugueses.

Los estudios arqueológicos en el río Napo fueron limitados y difusos pero al menos nos dieron una muestra de las culturas más importantes que habitaron en la ribera. Un conjunto de cerámicas es actualmente la mejor prueba que ayudó a localizar e identificar a las culturas del río Napo en Ecuador. Una gran parte de estas cerámicas se encuentra preservada por el CICAME( Centro de Investigación de las Culturas Amazónicas) y pertenecen a la Fase Napo (XII-XIV).

La fase Napo, es fundamentalmente representada por la presencia de la cultura Omagua en territorio ecuatoriano. La gente Omagua tuvo su origen en los Tupi-Guaranies, que ingresaron a la llanura Amazónica en el siglo I (Isla Marajó en Brasil). Esta cultura fue identificada por primera vez en el siglo V (Itacoatiara- Brasil) dada la presencia de diferentes colores (negro, rojo y blanco) en la cerámica hecha por su gente. La tradición policroma se extendió gradualmente hacia el Oeste desde la Amazonía central (Gran Aparia) en el Ecuador durante los siglos V y X. Al inicio del siglo XI los Omaguas ya habitaban las orillas del río Napo, Aguarico, Coca, Tiputini y Yasuní. Los Omaguas explotaron los recursos de los bosques de varzéa mejor que ningún otro grupo. Sus casas fueron ubicadas en áreas inundables cerca de las riberas y lagunas. Cada caserío consistió en 30 o 40 casas ocupadas por clanes familiares muy extensos (700 personas) y estaban situadas una cerca de otra formando provincias que fueron dominadas por el “Gran Señor”.

La pesca fue probablemente la actividad principal, seguida de la cacería y la eventual recolección -de acuerdo a la época del año- de huevos de Tortuga y caimán. Para la pesca este grupo utilizó diferentes métodos dependiendo de la época y las especies de peces. Probablemente una de las prácticas más comunes fue el uso de la raíz de barbasco (Lonchocarpus nicou), que detiene el intercambio de oxigeno que ocurre en las agallas de los peces. Esta técnica efectiva permite a los pescadores capturar un número muy grande de peces. La cacería, por el contrario, fue considerada secundaria dado que muchas especies animales permanecen dentro del bosque de tierra firme, el cual fue dominado por otros grupos. Por esta razón, los Omaguas crearon uno de los más avanzados sistemas de crianza en esos tiempos para asegurarse el suplemento de alimentos en tiempos adversos.

La yuca (Manihot esculenta) y  el maíz (Zea mays) fueron los principales productos agrícolas producidos y cultivados por los Omaguas. Ellos tomaron ventaja de la relativa fertilidad de las tierras en las riberas, que es producto de los depósitos sedimentarios dejados por los ríos de aguas blancas durante los tiempos de inundación.

La rotación de productos, combinada con la producción de granjas multi-culturales, fueron las pruebas de las altamente desarrolladas técnicas de producción de esta gente. También se cree que la gente Omagua cultivó el algodón, tabaco y piñas. Durante la época de inundación estos habitantes del bosque recolectaban productos como las nueces de Brasil, el Chontaduro, maní y miel producida por abejas sin aguijón. Muchos productos fueron también almacenados en tiempos de escasez. Los Omaguas recolectaban fibras de algodón para realizar hermosos ornamentos para hombres mujeres. El encontrar piezas de cerámica en la ribera alta del río Napo y sus tributarios, nos permite entender el sofisticado e intricado ritual de enterramiento practicado por la gente Omagua.

El uso de urnas funerarias antropomorfas decoradas con colores como el rojo, negro y blancos de origen natural fue común dentro del grupo Tupi-Guarani. Esta gente creyó que los huesos eran los contenedores de el alma humana, por esto los Omaguas enterraban los huesos de los muertos en las urnas funerarias junto a sus pertenencias personales. La desaparición de la cultura Omagua empezó el momento que los conquistadores europeos arribaron a la planicie amazónica. Por largo tiempo la supremacía mantenida por los Omaguas en las riberas amazónicas y algunos de sus tributarios se volvió una desventaja contra los ambiciosos extranjeros. Ríos como el Napo se convirtieron en las puertas que no solo sirvieron para comunicarse con esta nueva gente sino también a encontrar enfermedades, explotación y extinción de varias culturas amazónicas como la Omagua

 

 

El Descubrimiento del Río Amazonas

Cincuenta años después del descubrimiento del continente americano; los primeros europeos salieron de Quito en 1541, a explorar un denso bosque tropical al este de la capital Inca en busca de oro y canela. La leyenda creada por los nativos acerca del hombre Dorado y de canela en cantidades inmensurables, “El Dorado”, incrementó la ambición de los conquistadores. Entre ellos españoles como Gonzalo Pizarro, gobernador de Quito y Francisco de Orellana, fundador de la ciudad de Guayaquil.

La expedición liderada por Pizarro, empezó en Quito en Febrero de 1541. Para su jornada, el gobernador de Quito reclutó 200 soldados españoles, asistidos por 4000 indígenas. Adicionalmente, los aventureros llevaron como provisiones 300 caballos, 3000 animales domésticos (cerdos y ovejas) y 900 perros. Para el fin de Marzo de 1541, por el otro lado, Orellana salió de Guayaquil acompañado solo por 25 soldados, unos cuantos nativos y víveres. Cruzaron la cordillera de los Andes sobre los 3500 m. en una temporada de lluvia. Pizarro y su grupo sufrieron la pérdida de gente, animales y víveres. Las frías temperaturas, la lluvia continua y el terreno duro fueron constantes obstáculos para la expedición. En Abril de 1541, Pizarro arribó al Sumaco, donde fue alcanzado por un cansado Orellana. En esta área Pizarro y 80 soldados realizaron una jornada exploratoria a pie, en busca de los preciosos árboles de canela. Después de 70 arduos días (Mayo y Junio 1541), el equipo finalmente descubrió canela. Desgraciadamente, lo que ellos encontraron es una especie de árbol de canela (Ocotea quixos) que contiene un compuesto muy fragante llamado cinamaldehido exclusivamente en los frutos, no en las hojas ni en la corteza. Este aspecto supuso un valor comercial bajo para esta especie.

El sueño de encontrar estos recursos tan valiosos en “El Dorado” empezó a desvanecerse al igual que la moral de la tripulación. La expedición continuó hacia el Noreste, dejando atrás el volcán Sumaco y la cordillera de los Guacamayos que se aproxima al río Coca, El viaje a lo largo del margen del río Coca, debe haber sido tedioso y lento por lo impenetrable de la vegetación y lo empinado de las riberas.

Cansados y desmoralizados Pizarro y Orellana arribaron a los llanos de la región del Coca entre Octubre y Noviembre de 1541. Para poder salvar su misión, Pizarro decidió construir un bote para enviar un grupo río abajo en busca de víveres. Fue un momento crítico para la exploración ya que la gente estaba hambrienta, descorazonada y a punto de amotinarse. Orellana, Fray Gaspar de Carvajal (cronista de la expedición) y 57 hombres voluntarios fueron en esta histórica expedición. Pizarro y Orellana acordaron que el objetivo del viaje fue el de buscar provisiones y retornar al punto de encuentro, la bocana de los ríos Coca o Aguarico. Esto es un problema de confusión y contradicción histórica. Para este viaje Orellana y sus Amazonenses llevaron con ellos municiones, hierro y remanentes de provisiones, joyas y monedas. Sin saberlo, cargaron la embarcación con cosas que les iban a ser útiles para la navegación a través del Amazonas.

Orellana salió del campamento de Pizarro en Diciembre de 1541. En el primer mes de 1542, los Amazonenses se encontraron con la gente Omagua de la región de Aparia Menor, en la bocana del río Curaray. En este lugar, en el pueblo llamado Irimary, Orellana toma la decisión de continuar río abajo. No se sabe a razón de esta decisión pero para unos historiadores y para Pizarro, Orellana se convirtió en traidor. En lugar de un pacífico encuentro con la gente de la ribera, los exploradores españoles invadieron sus caseríos en busca de comida. La consecuencia de estos ataques fue una violenta retaliación por parte de los guerreros Omaguas en diferentes lugares.

Cuando los navegantes alcanzaron la región llamada Aparia Mayor, cerca de la confluencia de los ríos Napo y Amazonas; se encontraron con caseríos abandonados que tenían maíz, peces, tortugas y papagayos. Orellana y sus hombres cambiaron cuidadosamente su estrategia para mantener buenas relaciones con los nativos. Los españoles eran hasta bienvenidos por la gente local y recibidos con comida y regalos. La navegación en esta parte de la expedición se volvió placentera y pacífica. Es en este lugar que los Amazonenses escucharon la historia de las “coniupuyaras” o mujeres guerreras. Los nativos les advirtieron que no debían ir a través del  territorio de estas mujeres guerreras. Después Fray Gaspar de Carvajal en sus crónicas las llamó “Las amazonas”, recordando el obra maestra de Homero, “La Iliada”. Después de navegar por las regiones de Aparia, Orellana arribó a la confluencia de los ríos Napo y Amazonas el 12 de Febrero de 1542, después de casi un año de abandonar Quito. Esta fecha especial, conmemora cuando los conquistadores españoles descubrieron el “Rey de los Ríos”, “El gran río de las Amazonas”.

Los habitantes de la región, contrario a lo que Orellana pensó, fueron amistosos y generosos. Los españoles, tomaron ventaja de su favorable situación para construir un nuevo barco entre Febrero y Abril. Navegando el río Amazonas en 2 embarcaciones, los oriundos del Amazonas entraron en la región del Machiparo en Mayo de 1542, donde se encontraron con gente belicosa. Las tribus Machiparos eran numerosas y sus ataques eran incesantes. Como consecuencia de su conducta violenta, algunos miembros e la tripulación fueron heridos e inclusive asesinados. Para obtener víveres, Orellana desesperadamente ordenó atacar uno de sus caseríos. Para Mayo 21, ambas embarcaciones pasaron frente a la bocana del río Madeira, dejando atrás la región Machiparo y Omagua.

Continuando su vía río abajo, los navegantes llegaron a la boca del río Negro en Junio de 1542 sin ningún incidente serio. Al final del mes, la tripulación probablemente experimentó sus peores momentos en el viaje cuando nativos agresivos, liderados por mujeres Amazonas guerreras, atacaron sus embarcaciones sin darles tregua. ¿Quiénes fueron realmente las Amazonas? La historia moderna niega la existencia de estas mujeres; se cree que fue una idealización de las “Vírgenes del Sol” de la cultura Inca. Los españoles quizás estaban luchando contra guerreros hombres, desnudos que utilizaban cabellos largos y se movían sigilosamente entre la densa vegetación. Después de abandonar la tierra de las Amazonas, sus habitantes llegaron a la isla Marajó en el Océano Atlántico en Agosto de 1542. Eso es 18 meses después de que Pizarro dejó Quito. Un cansado y desilusionado Pizarro, retornó a Quito desde Coca con solo 40 soldados.

Los nativos que lo acompañaron la expedición murieron o escaparon en el denso bosque. El regreso a Quito fue inclusive más trágico para él ya que fue notificado de la muerte de su hermano Francisco y fue desposeído de su título de Gobernador. Orellana retornó a España en 1543 y organizó otra expedición para visitar el gran río entre 1545 y 1546, pero no encontró mucho apoyo de la corona Española. En 1546 Orellana muere en el río Amazonas intentando reclamar nuevas tierras para España.

 

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